martes, 10 de mayo de 2016

“La cara de los niños y la felicidad, eso no tiene precio”

Una nueva movida en la Ciudad que cada día crece más, un grupo de hombres y mujeres  que realizan acciones sociales solidarias desde el 2012. La historia de una organización no gubernamental sin fines de lucro que se organiza por medio de las redes sociales para la retroalimentación comunicacional. 
Proyectos para la Ciudad recorre los barrios posadeños como el de Santa Rita (foto) para compartir chocolateada con los chicos.
POSADAS. Proyectos para la Ciudad es un conjunto de ayuda  amplia social solidaria,  que sin tener fecha alguna fija, realizan apoyo a los más necesitados. Ellos no tienen personería jurídica ya que son  "un grupo de amigos y eso es lo que mantiene la esencia del grupo” dijo su organizador Mario Móttola, quien creó y hasta hoy es el que diagrama la estructura de ese propósito.  “No somos una asociación civil ni tampoco una fundación, ni nada. Más allá de que a la hora de que nosotros necesitemos ayuda de  un aval, y muchas veces se nos complica justamente por eso, por no tener personería jurídica” agregó.
 “Nosotros teníamos la idea de hacer un grupo solidario con mi papá pero nunca se dio. El falleció y pasó el tiempo, hasta que una noche de mucho frío en el que  yo venía en un colectivo veía a toda la gente que estaba con frio tapada con cartón  y me agarró la locura y publiqué en facebook quienes se prendían para ayudar, ya sea con  llevar mate cocido caliente o con abrigos a la gente de la calle. Y ahí le dije a un amigo y él compartió también en su cuenta”.
En un principio, Móttola propuso encontrarse con los que se comunicaron con él en el paseo la terminal. Donde para su asombro juntó aproximadamente 25 personas con muchas bolsas de abrigos, termos de leche caliente  y cinco autos para la movilidad de distribución. “Eran gente que ni se conocían, y yo dije para separarnos en la Ciudad” dijo el creador de la iniciativa social. Sin conocerse, se dividieron en zonas, y se volvieron a juntar en el mismo lugar dentro de dos horas ya para intercambiar anécdotas sobre lo vivido.
Una de las chicas que integran Proyectos para la Ciudad es una maestra en el cual propuso ir a visitar a miles de criaturas de la Escuela Madre Teresa de Calcuta, ya que en ese momento fue el Día del Niño y los estudiantes eran chicos muy humildes.   De ahí, “empezaron a surgir ideas de la gente desconocida para juntar juguetes y ya en la semana empezamos a publicar que necesitábamos; juguetes, peloteros si nos podían donar, nada de plata de nuestro bolsillo, solo pidiendo a la gente que nos ayude nomas” recordó “Marito”.
Al correr los días, además de conocerse más y más entre ellos mismos, fueron conociendo familias humildes donde tenían hijos que necesitaban ayuda. Como por ejemplo el caso de unas trillizas que no estaban incluidas en un plan de alimentación del gobierno. Y ellos, que estaban consientes de la existencia de la misma, gestionaron para incluirlas.
Por otra parte, tienen un grupo de facebook (proyectos para la ciudad), donde hay más de 10 mil personas que forman parte y van publicando las necesidades y las ayudas recibidas para que la gente accione y vea a su vez la entrega de las cosas en diferentes lugares. También tienen una fan page con el mismo nombre, que contiene los mismos estados, con fotos y hasta eventos para reunir en lugar y fecha puntualmente determinadas donaciones. Asimismo, entre los que integran ese conjunto social, tienen un grupo de whatsapp para la organización y difusión sobre el tema.
Esas 25 personas que se preocupan, que están todos los días pendientes de la sociedad que más necesitan de favores, también se apoyan internamente. Ya sea para ayudarse anímicamente cuando alguien tiene un problema, o económicamente cuando alguien necesita  en el grupo dinero para determinada cuestión. “La ayuda y la solidaridad, ese es el centro” suelen manifestarse en lo colectivo.
Con respecto a la disponibilidad de tiempos en el cual realizan los actos de respaldo. Marito admitió que “el grupo va variando siempre porque los integrantes tienen sus cosas personales, sus trabajos y estudios. Entonces hay veces que no pueden asistir pero a la hora de la acción a veces están y otras  no se puede. Pero esto va variando.”
“Es un grupo que a la vez está en alerta, por ejemplo si hay un incendio; nosotros activamos y empezamos a pedir donaciones para ese incendio específicamente.  Las cosas que nos organizamos por fecha son las cosas grandes por ejemplo el Día el Niño, que todos sabemos que es en agosto entonces nos vamos preparando antes. Una vez fuimos a un lugar donde hay abuelitos y ahí llevamos lo que teníamos, llevamos té y torta para festejar el cumpleaños de los abuelos. Bailamos, llevamos un grupo de danza terapia para que le active. Son momentos re lindos que uno comparte con la gente que ayuda, porque  a veces se necesita compañía y  charlar con alguien, cosa que lo hacemos también” declaró Móttola.
Ahora, ellos se enteraron de las dos casas de Villa Sarita consumidas por el fuego, y ya han juntado cosas para hacerlas alcanzar. “Nos vamos informando un poco para saber qué es lo que se va a necesitar para llevarlas a un lugar que se  pusieron de acuerdo. La misma es San Lorenzo 411”.
Por si fuera poco, tuvieron la experiencia de visitar  tres aldeas en San Ignacio. “Tenemos una linda anécdota, al principio llegamos sin avisar con muchas donaciones, les pedimos permiso,  les dijimos que les queríamos entregar donaciones nada más y ahí nomas nos hicimos conocidos con la gente de ahí. Nos pusimos una fecha y le llevamos de nuevo cosas” indicó.
Y como ellos tenían muchas cosas donadas, le preguntaron al cacique si él no conocía otra aldea para continuar con la visita. “Se subió al auto y nos fue guiando hasta la otra aldea, mientras yo iba conversando con el cacique, donde  le preguntaba entre tantas cosas si entre ellos había buena onda o no. Y dijo que no. Ya cuando llegamos, había una re buena onda entre ellos y cada uno hizo fila para agarrar las cosas. Después le hicimos dibujar a los niños, le llevamos juguetes, compartimos chocolatada a la tarde con cosas que nos donaron de comida” continuó Marito.
Mario Móttola, Proyectos para la Ciudad.

Después, Proyectos para la Ciudad visitó a una Escuela Rural de Campo Grande, donde dejaron allí  útiles para los niños, guardapolvos, y juguetes entre otras cosas. Luego se juntaron a jugar a la pelota con los nenes ya para despedirse hasta la próxima.
Pero allí no termina todo, no solo ponen fecha en días especiales o recorren los lugares dependiendo de la necesidad y de lo que tengan recaudado del pueblo. Hay una ocasión aún más especial para todos, que es la Navidad; y más para Marito. “Nos tomamos como un trabajo entre un amigo y yo”. Se van disfrazados de Papá Noel  a los diferentes barrios de Posadas. “La cara de los niños y la felicidad, eso no tiene precio, verle a ellos recibiendo los regalitos es espectacular” apuntó emocionado.
Y no solo ese grupo de 25 personas tienen la bondad de donar para ayudar a los que lo necesitan. Mucha gente se comunica con ellos desde diferentes medios  de comunicación para contarles lo que tienen a diferentes cosas que ya no necesitan más. Una vez, mandaron desde San Javier una moto para un señor que se le incendió la casa, y que es cartonero. A ese hombre se le murieron los dos hijos más chiquitos. Justamente, Móttola los conocía de manera muy afectiva. Porque “íbamos a los barrios a festejar días especiales o hacer un campeonato de futbol; y cuando podía le llevaba leche chocolatada, y me entero que se incendió la casa y que se murieron los dos más chiquitos. Eso fue lo peor que me paso. Lloré mucho.”
Esa familia estaba conformada por los padres, la hija más grande de 12 años, la que le sigue de 11,  después una nenita de 4 y un nene de 3 (los dos más chicos que fallecieron).
“Ese caso a mi me partió el alma, porque encima una semana antes del incendio nosotros estuvimos en la casa con ellos. Estuvimos tomando mate y jugando con los nenitos y eran re cariñosos. La verdad no podía creer cuando murieron los nenitos” lamentó Móttola. Sin embargo, con el paso del tiempo pudo gestionar para rehacer el hogar con ayuda política, medios de comunicación como factores de gran importancia.
Mario Móttola, quien con sus 29 años es Observador Meteorológico, estudia Abogacía y trabaja en el Poder Judicial, precisamente en el Juzgado de Familias, lógicamente se emociona cada vez que realiza cada entrega a los hombres, mujeres y niños que están marginados o necesitan una mano.
Tal es así que expresó: “En mi experiencia personal esto me hace muy bien a mí, me mantiene activo y es como una devolución, uno ayuda y ve la demostración de amor y afecto de la gente”.
Y continuó: “Uno desde su lugar puede hacer muchas cosas, no hace falta tener un cargo político importante, es cuestión de accionar, de tener actitud,  ponerle energía, y uno puede ayudar como así también conseguir muchas cosas. Es una experiencia muy linda, te llena el alma esa clase de acciones”.
“Y si un día no puedo le digo personalmente para no dar vuelta porque no se puede jugar con la necesidad de la gente” finalizó el organizador del grupo social.



Por Emiliano Toledo.

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